Vamos a la playa

Entrar en el mar para bañarse casi nunca es una experiencia agradable. Llegar a la playa después de un viaje de varias horas, sí es agradable. Sentarse en la arena y sentir y oler la brisa marina, también agradable. Pero entrar en el agua, para mi por lo menos, casi nunca lo es. Eso tendrá mucho que ver con las playas a donde normalmente voy – las del noratlántico – pero me imagino que menos el agua del Caribe, que es un caso distinto, la experiencia debe de ser igual vaya por donde vaya.

¿Y por qué tanto sobre la incomodidad de entrar en el agua fría del mar? Porque he decidido que el proceso de adaptarse a un nuevo país es igual al proceso de meterse en el mar - una analogía rara pero aplicable. Para explicarla es mejor primero narrar lo que pasó para hacerme crearla.

Hace ya varios días yo tenía que ir a la oficina de la coordinadora de los estudiantes de intercambio de la ORT para arreglara un problema de mi horario. Fui a su oficina, ella llamó a otra oficina, entró algo en su computadora y me dijo que sería arreglado al día siguiente. Cuando salí, tenía un sentido parecido al deja vu pero no igual. Sólo que sentía por la primera vez que mi vida universitaria acá en Uruguay no es tan distinto que la mía estadounidense. O sea, yo podría haber tenido un problema con mi horario en Middlebury, haber ido a la oficina de registrar y, en una forma a lo mejor parecida, lo podría haber arreglado.

Después, cuando estaba en el ómnibus regresando a casa, tenía otra sensación – esta vez una no sólo sobre mi vida universitaria sino todo mi experiencia uruguaya. De repente, Montevideo y Uruguay me parecía muy normal. Me dio cuenta de que aunque es distinto el estilo de vida acá, no es malo de ninguna manera. De repente, todo me parecía más manejable. Al final, creo, me acostumbré al estar en Uruguay. Y por eso dije que el proceso de adaptarse a un nuevo país es igual al proceso de meterse en el mar. Los dos son experiencias bastante incomodas, pero al final, cuando te metiste completamente en el agua o cuando te acostumbraste al nuevo país, no lo son. El agua que antes fue fría ahora parece calida y el país que antes fue intimidante ahora parece muy manejable.

A ver si el agua queda calida por los próximos tres meses…

Cuando vamos al mar y

Cuando vamos al mar y decidimos meternos en el agua (digo, para seguir con tu excelente metáfora), siempre hay que tomar una terrible decisión: ¿nos mojamos los pies o nos metemos corriendo y nos tiramos de cabeza?

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