Mi casa siempre está cambiando. Es como un mar con una marea. Siempre hay diferentes estudiantes internacionales que vienen por una semana, 4 días o sí. Al principio estaba un poco confundida e irritada con el hecho que mi “madre” tiene demasiado estudiantes. Pensé que ella solamente quería dinero en vez de compañía. Pero ahora puedo ver que aunque hay una afluencia, yo sea la única que sigue en casa. Ella y yo tenemos una relación especial. Y soy la única que ella recuerda el nombre.
Ahora, tengo apreciación por ella y encuentro a cada persona nueva muy interesante. Puedo observar las diferencias entre cada cultura y sus normas sociales. Por ejemplo los alemanes físicamente son más grandes, comen más comida, y hacen más ruido. Los franceses no comen mucho, y puedo oír las diferencias entre los acentos de Paris y de partes más pequeños. Es mi primera vez que me siento en una mesa para cena con gente que habla francés, o italiana, o alemán o ingles o espanol… Es decir que ellos me da una buena impresión de sus culturas y estoy impresionada con sus capacidades de aprender múltiples idiomas cuando estoy luchando para aprender solo uno. Pienso que esta experiencia es muy profundo y no la olvidaré cuando vuelva a los EE.UU. Quizás este muy provee una inspiración para mí.



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