La Milonga Gay

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Tango es algo argentino que nunca me interesaba mucho. La música es linda y me gusta pero en todo mi tiempo acá no he tenido ganas de aprender el baile. Fui una vez al principio a una milonga y me gustó como una "experiencia argentina", no como algo que quiero hacer cada fin de semana. Especialmente porque para disfrutar tienes que saber tango. Entonces cuando mi compañero de mi pasantía me invitó a ir a una milonga estuve dudada si quise ir pero decidí a ir porque quería conocer mi compañero mejor. En la oficina somos amigos aunque él es mi jefe (no en realidad, pero él es quien me da trabajo a hacer). De todos modos, no le conocía bien o mejor dicho, no le conocía bien afuera del trabajo.
Alrededor las 22 hs llegué a su casa en San Telmo y tomamos un poquito de vino en su departamento con sus amigos. Fue en su departamento que me avisó que era una milonga gay. No fue una gran sorpresa; yo sospeché que el era gay. Y también no me molestó ir a una milonga gay; no me gusta bailar tango, así que no iba a ser un problema. Además su amiga estaba con nosotros que no era gay y más clave, no bailaba tango tampoco. Resulto que la milonga gay fue como la otra milonga que yo fui pero más tranquila. En la otra milonga cada cinco minutos alguien nos preguntó a bailar. Eso es bueno si quieres bailar pero yo quería ver las parejas que sabían a bailar más de tratar a aprender el baile. En la milonga gay personas en general nos dejaron en paz y libre a ver las parejas. Y estuvo parejas de todo; mujer con mujer, hombre con hombre, mujer con hombre, vieja con joven (Mi favorita! Bailaban por toda la noche!). La experiencia no cambió mi sentimientos de tango, pero igual me disfruté a ver algo diferente en Buenos Aires.



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