La historia de Argentina durante los años 1976-1983 es una llena de violencia y tristeza. Al principio de esta época, conocida como La Guerra Sucia, el jefe del ejército, Jorge Rafael Videla, derrocó el gobierno de la Presidente Isabel Perón, esposa de Juan Perón. En su lugar, Videla instaló una junta militar, que se refirió a sí misma como “El Proceso de Reorganización Nacional.” A pesar de este nombre, esta junta sistematizó la represión, matando a miles de personas simplemente, según los lideres del ejército, para asegurar que la Argentina fuera segura de nuevo. Las victimas de esta atrocidad eran activistas, estudiantes—incluyendo algunos que eran muy jóvenes también—miembros de sindicatos, y muchas otras personas que supuestamente tenían creencias de izquierda sobre la política. Hoy, todas estas personas son conocidas como “los desaparecidos,” y se estima que habría más de 30.000. Se los llama “desparecidos” porque muchísimos de los cuerpos aún hoy no se descubrieron. Un método común, por ejemplo, de matar a gente durante esta etapa era empujar a gente desde un avión al Río de la Plata, para que nadie pudiera descubrir los cuerpos.
Después de un intento de breve duración de capturar las Malvinas, en manos de Inglaterra para distraer a la gente de todos los problemas dentro del país por fin volvió la democracia a Argentina. Sin embargo, el legado de este período sigue hoy, y a que hay conmemoraciones y monumentos para rememorarlo. Además, las madres y abuelas de los desaparecidos siguen marchando cada jueves en la Plaza de Mayo. Estas mujeres empezaron a marchar hace más de treinta años, y dicen que van a continuar haciendolo hasta que se mueran.
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