La Despedida

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Cuando llegué a Buenos Aires y noté el tamaño de la ciudad, me di cuenta de que 5 meses no son suficientes para conocerla toda. Todavía hay un montón de barrios, parques, cafés, eventos y gente que no conozco. Sin embargo, estoy contenta con mi experiencia acá. Yo decidí al principio del semestre que hay que experimentar una variable de cosas y siento que he logrado este objetivo.
Primero, debo decir que no pude tener una anfitriona mejor. Siempre hay problemas con mi departamento (ayer volví a mi casa después de un día largo y caliente a descubrir que cortaron el agua), pero me encantan mi barrio y mi anfitriona, Monica. Ella comparte mucho de su vida conmigo como su historia, sus amigos, familia, música y más. Monica es una mujer de convicciones y he aprendido mucho sobre sus opiniones de los hombres argentinos, machismo, arte, los 70s (cuando Buenos Aires era más “bohemia”), el significado de la palabra de “mujer” en argentina y un montón de otros temas. Por casi 5 meses, ella me ha dado una casa afuera de mi casa.
Otra experiencia que ha definido mi tiempo acá es mi universidad, la UBA. Entre tratar de mejorar mi castellano y descubrir la ciudad, a veces es fácil olvidar que estoy acá para estudiar. Mi relación con la UBA, como la mayoría de los estudiantes, es una de amor y odio. La huelga al principio del semestre es un buen ejemplo. Fue increíble ver a los estudiantes apasionados luchando por condiciones mejores en los primeros días de la toma pero odié la confusión de nunca saber si había clase o parciales para entregar. Sin embargo, estoy contenta de que tomé clases en la UBA; me hizo pensar en qué rol un estudiante debe tener en su sociedad.
Como en otros ámbitos de mi vida, trato a tener una vida nocturna variable. En muchos aspectos logro eso. He ido a fiestas en la UBA y también a los boliches chetos de (perdon el nombre) Palermo “Hollywood”. He comido hamburguesas completas en las calles y también bifes en Puerto Madero. Lo que falta es ver música en vivo. El domingo pasado fui a un recital y después de bailar y transpirar por 4 horas a música increíble, me sentía como una persona nueva. Bailo en los boliches acá, pero no hay nada que reemplace la música en vivo. Quiero explorarla más antes de irme.
Ahora solo falta un poquito más de un mes hasta que vuelva a los Estados Unidos. He visto muchas cosas en Buenos Aires y mientras que me gustaría ver y explorar y salir más en esta ciudad, no sé cuando sea la próxima vez que vuelvo a este continente, así que quiero viajar. Todavía estoy arreglando planes pero parece que voy a Iguazú y además de eso, no sé.
Mi tiempo en Buenos Aires ha sido un desafío y un placer. Creo que puedo volver a los Estados Unidos sin sentirme que no aproveche esta oportunidad.



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