Ahora que estamos en el medio de junio, por fin, desafortunadamente, siento el estrés de la facultad. Estoy acostumbrada de estar estresada mientras estudio: normalmente tengo cuatro o cinco materias, trabajo entre diez y quince horas cada semana en un restaurante, y encima soy miembro de unas organizaciones “extra-curriculares” (por ejemplo, en una soy la tutora de una chica de doce años). Sin embargo, para mi cuatro semestre fuera de mi país, mi mentalidad era, y todavía es más o menos, muy distinta de mi mentalidad allá. Mientras allá mi prioridad, mi atención, en general es sacar buenas notas y estar productiva con mi vida (¡aunque claro que me divierto los fines de semanas!), acá mi mentalidad se enfocó en descubrir un nuevo país, mejorar mi castellano, conocer a nueva gente, y divertirme mucho, con mis estudios relevantes pero mucho menos importante. Mis notas acá no me importan tanto porque no son parte de mi GPA; además, antes de irme, todo el mundo me decía que las materias en otros países no eran tan difíciles como las que conocemos, así que no debería preocuparme por nada. No obstante, tengo un montón de trabajo de hacer para mis dos materias en la UBA, y poco tiempo para completarlo. En cada clase tengo que escribir un trabajo final de por lo menos quince carillas, y ambos requieren mucha investigación y tiempo para armar los conceptos, los temas concretos, y todo mi análisis después. En mi opinión es una lastima enorme que tengo que hacerlo todo ahora, cuando estamos en la última parte del cuatro semestre. Obviamente, tiene que ser así; pero simplemente deseo que fuera diferente. Odio estar todo el día sentada enfrente de mi computadora, dentro de mi casa o un café, sin moverme ni actuarme con mucha gente. Pero bueno, es así, y no quiero quejarme. Lo único que espero es primero, que pueda completar los trabajos a tiempo, y segundo, que mientras trabajo pueda seguir disfrutando mi tiempo acá. Si logro hacer estas dos cosas, me marcharé de Buenos Aires muy contenta.
Comments
Post new comment