Cine mudo soviético

La evolución del cine mudo ruso antes y después de la revolución soviética es muy interesante, especialmente por su reflexión de las ideologías políticas representadas por esas dos épocas distintas. El cine ruso antes de la revolución (1907 – 1917) trataba de las vidas y problemas de la gente de la clase alta y, por lo tanto, reflejó la corriente política del sistema de los zares. Los argumentos, los sujetos y las preocupaciones de estas películas prerrevolucionarias fueron melodramáticos y las escenas contenían poco movimiento y pocas tomas con un énfasis en el encuadre de la cámara y las expresiones de los actores. El cine ruso posrevolucionario, sin embargo, especialmente de la década de 1920, reflejó fuertemente los ideales del comunismo de los soviéticos y por lo tanto en vez de cine ruso se refiere al cine de esta época como cine soviético. El concepto teórico-práctico que más bien define esta forma de cine es el del montaje.

Es obvio que el montaje existía antes del cine soviético, pero lo interesante es la razón y la manera en que cambió a ser algo único del estilo. La verdad es que antes de la revolución el estilo de montaje utilizado en el cine ruso fue muy parecido sino igual a él del oeste – con la forma llamada “Hollywood montage,” una serie de tomas interrelacionadas mezcladas con música para comunicar un significado, siendo lo más común. Eso se debe al hecho de que las películas importadas de Europa y los EEUU fueron muy bien recibidas por el público. Los directores rusos prerrevolucionarios, por lo tanto, copiaron este estilo que ya sabían que fue rentable.

La razón porque los cineastas soviéticos posrevolucionarios empezaron a cambiar su estilo de montaje se debe a la economía. Después de la guerra no quedó ni película ni equipo en el país y como resuelto los directores tenían que experimentar con lo que quedó. También, antes de la revolución había financiación privada para las artes rusas, menos para el cine. Por lo tanto no fue hasta después de la revolución que los cineastas podían empezar a producir obras experimentales de gran escala que trabajaron con los nuevos conceptos del montaje cuando el cine recibió mucha financiación del partido comunista que veía mucho poder propagandista en el cine.

El concepto soviético del montaje tenía mucho que ver con la técnica del efecto Kuleshov. Trata de la manera en que el público agrega las imágenes que ve en la pantalla. Por ejemplo, una imagen A junto con una imagen B no combina para ser AB sino para ser algo nuevo, C. Había dos corrientes mayores de esta técnica, la del montaje intelectual, utilizado más reconociblemente por el director Sergei Eisenstein, y la del montaje constructivo, utilizado por los directores Vsevolod Pudovkin y Kuleshov. Las dos formas son completamente opuestas, con la primera siendo una que depende de la “colisión” de las tomas, juntando tomas diferentes, y la segunda siendo una que utiliza una combinación de tomas en una serie lógica y lineal para crear un concepto completo.

El cine soviético de la década 1920 fue muy experimental, especialmente en cuanto a su uso innovador del montaje, y también una época muy importante en la historia del cine. Las películas de esta época reflejaron las ideas comunistas y marxistas del país después de la revolución y presentaron una alternativa al estilo poderoso e influyente de Hollywood. Aunque cuesta mucho ver películas soviéticas de este periodo por su exigencia intelectual y referencial, son verdaderamente tesoros cinematográficos.

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