Yo sé que en este blog debo escribir sobre la cultura de la ciudad y de mis experiencias acá, pero creo que lo más importante que hay para mencionar en este momento es lo que he aprendido sobre mí misma dentro de mi tiempo en América del Sur. Me he dado cuenta de que la nación que permanece en mi corazón es los Estados Unidos y que la ciudad donde debo estar es Nueva Orleans. Hoy el presidente de la universidad de Tulane mandó un email a todos los estudiantes sobre la formatura de los estudiantes del cuarto año que es el día 16. Él dijo que muchas personas no entienden por qué estos estudiantes volvieron a Nueva Orleans después del huracán Katrina, especialmente porque apenas habían conocido la universidad y la ciudad. Él dijo lo siguiente: Si no has ido a Nueva Orleans, no entendés. Si no has visitado a Tulane, no entendés. Yo estoy completamente de acuerdo con él. Me enamoré de la ciudad la primera vez que la visité. Después de muy poco tiempo, ya la defendía de gente que decía chistes sobre el huracán o lo que fuera. Lo que tiene este asunto que ver con mi experiencia en Buenos Aires es que eso no me pasó acá. Pienso que Buenos Aires es una ciudad linda, pero nunca va a ser mi hogar.
Antes de pasar este año en América del Sur, yo pensaba que tal vez iba a vivir y trabajar fuera de los Estados Unidos como adulta. Me imagino que hacer un intercambio puede ayudar a que surja esta idea para mucha gente, pero mi situación es el opuesto. Después de este año, yo sé que donde debo estar es los Estados Unidos. Claro que adoro América Latina y quiero seguir estudiándola para poder trabajar con las relaciones entre ella y los EEUU. Sólo estoy diciendo que nunca voy a convertirme en latina. Ahora entiendo mejor porque siempre dice mi mamá que ella es finlandesa y no americana aunque ya tiene treinta años en los EEUU. No quiero hacer crítica de América Latina o de Buenos Aires. Al contrario. Los dos tienen un lugar especial en mi corazón.
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